Yo no conecto con nadie...
me cuesta confiar
ceder mi espacio personal,
no me intereso fácilmente
o pierdo el interés con facilidad.
Yo no miro a los ojos
cuando alguien carece de importancia
y no comparto mi tiempo
con personas que nada me pueden brindar.
Tú fuiste diferente,
me enamoraste con tu sencillez,
con tu supuesta "sinceridad"
nunca se trató solo de cuerpos,
sentía que coincidíamos más allá.
Creí que había tocado tu corazón,
quise amar, sanar y cuidar a tu niño interior,
pero jamás sana lo que no quiere ser sanado,
desafortunadamente, lo nuestro no fue
ninguna mágica conexión.
No suelo hablar con casi nadie,
ni confiar, ni convivir,
pero contigo fue diferente,
te dejé entrar en mi mundo,
compartí mi espacio contigo,
el interés que sentí por ti
fue único y fue genuino.
Te quedaste en mis ojos
que no miraban a nadie más,
solo a ti...
compartí mi tiempo contigo,
te abrí mi corazón, mi alma,
y mis brazos te brindaron abrigo.
Yo no conecto con nadie
pero coincidí contigo...
y claro que duele esta despedida,
porque fuiste mi pareja, mi confidente,
mi amor y mi mejor amigo.
Hoy toca separar nuestros caminos,
por decisiones absurdas,
conductas erróneas,
y cosas del karma y el destino.
Hoy toca cerrar este capítulo,
decirnos adiós pero esta vez
en un modo definitivo,
aunque me duela
con la herida al rojo vivo,
aunque me marchite cada día...
aunque sienta que ya no existo.
Dalia Hernández
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Agosto/ 2025
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