Me dolĂa el cuerpo,
no podĂa comprender que mi voz
habĂan intentado silenciar,
que mi dolor, causaba más furia,
que mi instinto de supervivencia
no habrĂa sido lo suficientemente fuerte
para salir ilesa aquel dĂa.
Me dolĂa el alma, algo se habĂa roto
inevitablemente y para siempre en mi pecho,
me sentĂa flotando en partes,
tratando de armarme
para no morir en el intento.
Me dolĂa la mente...
tantas preguntas revolviĂ©ndose entre sĂ,
no aceptaba, no dimensionaba
que aquello me hubiera ocurrido a mĂ.
Me dolĂan los brazos, el pecho...
creo que la tristeza se mezclĂł
con ese dolor inmenso,
pero no el del cuerpo,
era algo interno, una mezcla
de vergĂĽenza, desolaciĂłn y miedo.
SĂ© que las heridas sanan,
más no sé cómo se sana el dolor interior,
no sé cómo se separan los recuerdos
para hacer que pese más lo malo, que lo bueno,
y asĂ poder tomar fuerzas,
dejar a un lado la empatĂa
y darle vuelta a la hoja
sin absurdos remordimientos.
Necesito recuperar mi vida.
Necesito comenzar a dejarlo todo atrás.
Necesito avanzar aunque me sienta destruĂda.
Necesito terminar de marcharme,
aunque me duela...
Pero esta vez para siempre, y sin mirar atrás.
Dalia Hernández
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Agosto/ 2025
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