Hoy desperté y por un momento creí
que estabas allí, a lado mío,
como cada mañana,
al abrir los ojos me encontré sola
y sentí un golpecito en el pecho
mientras en mi mente
comenzaron a revivir
todos esos recuerdos
de lo bonito que sentía al verte dormir.
No estás aquí,
no tengo tu calor,
no tengo tus brazos para refugiarme,
incluso el olor a ti ya se esfumó.
Solo me queda una habitación vacía,
triste, gris, con una atmósfera de no comprender
por qué fue que todo sucedió,
por qué se rompió,
por qué la única solución
fue que todo llegara a su fin.
Sé que dolerá cada amanecer sin ti,
también sé que seguiré con este vacío,
con estas ganas de saber de ti
que no se esfuman,
sé que seguiré con el alma rota
y los ojos cristalinos...
Dalia Hernández
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Agosto/ 2025
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