Sigo aquí... aferrándome a seguir,
me coloqué en modo automático
para sobrellevar un poco
este arduo vivir.
Con tan pocas ganas de respirar
que mi nariz y pulmones
parecen saberlo,
pues se niegan a funcionar...
Mis pies cansados
no quieren dar un paso más
y la mente se empeña
en sabotearlo todo, y se niega
en volver a comenzar.
Es que todo va mal
incluyendo a mi musa,
mi voz interior
que insiste en sacar flores del lodo
para darle a mi existencia un poco de color.
Nada funciona,
al llegar la tarde
no hay ninguna solución...
nada ocurre, nada cambia,
y si lo hace es solamente
para empeorar la situación.
Por eso con frecuencia me fragmento
intentando vivir mi vida
o inventarme más de dos,
una, donde no duela tanto cada día
otra, que sea el calabozo eterno
donde en realidad habito yo.
Dalia Hernández
Derechos reservados
Abril 2025
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