Serpiente de ojos hipnotizantes,
de piel exquisita y labios delirantes;
me enredas en tu astucia
con la miel de tus mentiras...
Me inyectas tu veneno
y yo deliro en fantasías.
Te arrastras sin piedad ante tus presas.
Te aferras a sus cuerpos
con tu mordida certera
En tu cuerpo no hay remedio,
tu calor no tiene dueña
y tus ojos desconocen
el significado del cariño.
Acechas, envuelves,
sin remedio hieres.
Serpiente de piel hermosa,
Tú que cambias de pieles,
de cariño y de amores...
¿Tú que entiendes?
Dalia Hernández
Derechos reservados
2015
Imagen: Carlos Ortega Morales
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