Infiel, me llaman
por haber sido desleal a tu cariño,
por haber caÃdo en las trampas
del amor y del destino.
Por buscar en otra piel
lo que no encontré en la tuya.
Por probar los labios del pecado,
hoy... Soy poca cosa.
Mujer del mal, mujer vana, me llaman,
sin saber que yo en tu vida
jamás te fallé en nada,
a tu cariño siempre fiel,
siempre enamorada...
Tus aventuras descubrÃ,
nunca dije nada.
Un dÃa, de mà tú te alejaste.
Me rechazaste y repudiaste.
Tal vez otro cuerpo, otro rostro...
otros placeres encontraste,
te cansaste de mÃ
y en otro corazón te refugiaste.
El resto ya lo sabes...
Alguien más apareció,
su amor, a mà me lo entregó,
como se entregan
las flores a la primavera,
como se entregan las olas
del mar a la arena.
No te miento, fui su presa
hundida en el dolor...
con su cariño me cubrió de cosas buenas.
En aquella depresión
con sus detalles me ayudó a sentirme bella.
Si por ello soy acreedora
a una terrible pena,
yo lo acepto, no hay remedio,
con vergüenza
afrontaré mi condena.
Dalia Hernández
Derechos reservados
2015
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